Fue una mañana presta para hacer que Oaxaca brillara una vez más, y como en otros años, ofreciera su riqueza cultural a México y al mundo, con lo mejor de sus costumbres y tradiciones, a través de sus danzas, música, misticismo, magia, la belleza de sus mujeres y la gallardía de sus hombres, todo plasmados en una fiesta de paz y alegría: La Guelaguetza.
El Auditorio a su máxima capacidad. Más de 11 mil personas en la tercera edición de la Octava de la Guelaguetza, entre oaxaqueños, turistas nacionales y extranjeros que se hermanaron y se reencontraron con el pasado y el presente. Nadie se quería quedar afuera.
Fuente: ciudadania-express.com