Este pueblo mágico, de Hidalgo, matiza su encanto en la historia, la arquitectura y el entorno natural que le rodea. Todo se conjuga creando un sinfín de actividades que puedes hacer aquí.
Se vuelva casi obligado visitar la Mina de San Antonio, de la cual se obtenían abundantes cantidades de plata y estuvo en funcionamiento por casi 400 años; puedes recorrerla mientras escuchas algunas de las leyendas de la mina. También es muy interesante la Peña del Cuervo, un mirador desde el que se aprecia todo el pueblo y las Monjas, formaciones rocosas que de acuerdo a una leyenda, son llamadas, así porque fueron monjas que se condenaron por haber renunciado a sus votos. Otra opción al aire libre, es el Parque Ecológico Recreativo Carboneras, es un extenso bosque, en el que puedes hacer un recorrido que incluye un sendero interpretativo, un mirador, un puente colgante y un espectacular circuito de tirolesas.
Puedes visitar el Contadero, donde se presume los antiguos bandidos se escondían para no ser apresados y por último, puedes visitar en el centro del pueblo la iglesia de la Purísima Concepción, en semana santa, desde la cornisa dejan caer una lluvia de pétalos para celebrar la resurrección; y no olvides la foto junto al gran reloj, el cual fue elaborado en la misma fábrica donde se realizó el Big Ben de Londres.
Para comer, te sugerimos visitar La Trucha Feliz, es un lugar donde puedes pescar una rucha y después pedir que la cocinen o puedes visitar el mercadillo, donde seguro encuentras quesadillas, enchiladas, barbacoa o tacos; puede ser que si eres de los que gustan de probar algo fuera de lo común, se te antoje pedir hualumbos, es decir, tortitas de flores de madroño.
Para llegar desde la Ciudad de México, hay que conducir por la carretera hacia Pachuca y, tomar el desvío que lleva al Parque Nacional El Chico antes de llegar a la capital hidalguense.
¡Este pueblo minero te espera!