La tradicional Noche de Rábanos, que cumplió 114 años de celebrarse, la cual se celebra cada 23 de diciembre, congregó una vez más a un público que con ansia esperaba esta singular fecha para abarrotar el Zócalo capitalino y la Alameda de León, para admirar las obras artísticamente ejecutadas por hortelanos y floricultores de los Valles Centrales, cuyo talento ha deslumbrado a México y al mundo. Se pudo apreciar figuras que representaban a la Flor de Piña, Noches de Calenda, La Guelaguetza, Danza de la Pluma, Floreras de Tlacolula y El Señor del Rayo, formas y escenas que por más de un siglo han imbuido su luz a las mentes y manos de artesanos de los Valles Centrales, quienes han hecho de esta fiesta una de las más esperadas de todo el año, precediendo a la Noche Buena.
Fuente: oaxacain.com