"EL TURISMO ES UN CÁNCER PARA EL TURISMO" - Frase emitida por mi maestro (Dr. Beethoven Herrera de la Universidad Externado de Colombia) que se grabó en mi mente de hotelero con un sabor agrio que solo vine a entender muchos años después al estar viviendo en diferentes destinos turísticos. Me costaba (y me cuesta) entender esta frase tan cruda y dura de una actividad social que sólo debería tener en mente el desarrollo de las comunidades en las cuales se desarrolla.
Durante mi carrera, he tenido la oportunidad de conocer varios destinos incipientes, en los que el flujo de visitantes empezaba de forma marginal a ser próspero... Un hábitat en el que propios y extraños respetaban el entorno, su cultura, arraigo, folclor, gastronomía y belleza endémica... En algún punto de la historia, llegamos a radicar (yo siendo uno de ellos, mea culpa también) decenas de foráneos, algunos con fuertes capitales y ganas de desarrollar complejos macro (dicen para fomentar e incrementar la economía y derrama de divisas en estas plazas) que son seguidos por fuertes proyectos gubernamentales, mixtos y privados de multinacionales. Y en un abrir y cerrar de ojos, los verdes cerros, las playas vírgenes, la arquitectura local y los nativos son invadidos por grandes manchas urbanas que se roban la identidad de estos destinos.
Cuando hablamos en términos sociológicos o antropológicos de Culturización, nos referimos al conocimiento, arraigo, desarrollo y evolución de la cultura propia del lugar sumado a la potencial inclusión en una cultura de otra que se considera menos desarrollada. Hasta este punto es válido que quienes llegamos podamos adoptar nuestros hábitos y costumbres a los del lugar que nos da sustento.. "A donde fueres, haz lo que vieres dicen por ahí... Otros dicen: en Roma deberás vivir como los romanos".
Pero lamentablemente lo que ocurre, es que la llegada de diferentes migrantes de mayor peso social y económico en estos destinos causa una acelerada Desculturación (Entiéndase esta como la pérdida de los trazos culturales de un pueblo. // Acción o resultado de desculturar: [hacer que una comunidad, pueblo o nación pierda sus rasgos culturales, sus costumbres originales al ser sustituidas por las de otra cultura]. // Acción o resultado de desculturizar [hacer que una comunidad, pueblo o nación pierda sus rasgos culturales y sus costumbres originales].
Este facto de por sí ya es sumamente lamentable ya que quienes trabajamos en la industria, entendemos que la cultura, valores, usos y costumbres se consolidan como uno de los más importantes activos dentro del acervo y el inventario turístico de cada destino. Pero la cosa no para aquí. La Desculturización es tan sólo una parte del proceso que invariablemente termina en la terrible Transculturización: - [El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define a este término como: "Recepción por un pueblo o grupo social de formas de cultura procedentes de otro, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias". Por lo que se podría decir que la transculturación es un proceso gradual por el cual una cultura adopta rasgos de otra, hasta culminar en una aculturación].
Lo anterior no es otra cosa que "sobreponer" una cultura ajena, externa a la que nos hospeda. Pasamos de ser una población flotante a semi-fija y anteponemos nuestras costumbres a las del anfitrión.. Tan rudo es como suena el ser invitados a una cena y que lleguemos a la casa de nuestros anfitriones a patear al perro y a regañar a los hijos de él, porque nos molesta el ruido.
Grandes edificios rascacielos, logos de marcas extranjeras, restaurantes de comida rapida, estandarizaciones de servicio de acuerdo a patrones y guías extranjeros, forzosos planes de Todo Incluido, uniformes de acuerdo a los estándares corporativos, son algunos por mencionar algunas entre muchas más.
Aquí, aclaro que no tengo nada en contra del plan Todo Incluido. Considero que tiene grandes ventajas para muchos segmentos de mercado, creo que ayuda a las operaciones hoteleras con una formula competitiva y me consta que existe una importante demanda por este tipo de producto, sin embargo, debo también remontarme a los orígenes del Todo Incluido a inicios de 1930 (definición inglesa) que buscaba llegar por medio de "low cost summer camps" a nichos estratégicos de comunidades judías -y luego laicas- de clase media. El Club Mediterrané (Med) tomó esta fórmula y la aplicó en destinos en los que sólo y únicamente el hotel era el único atractivo del lugar, plazas desiertas en las que no había ninguna otra opción de alojamiento y/o alimentación. Estos hoteles eran alimentados vía aérea por charters (y no vuelos comerciales) lo que resultaba en una fórmula que dejaba un Ganar-Ganar para todos pues ganaba la chartera, la mayorista, el hotel y no se perjudicaba a nadie en el destino.
El gran problema del All Inclusive empezó cuando a fines de los 80's las cadenas extranjeras empezaron a instalar estos programas en destinos latinoamericanos que SI tenían opciones de actividades, tours, restaurantes y que dependían del flujo turístico para su subsistencia. Los Conceptos: RESORT y TODO INCLUÍDO llegaron en masa con el fin de mantener dentro de sus instalaciones a sus clientes la mayor cantidad del tiempo posible; los hoteles fueron diseñados con más de 5 restaurantes de especialidades y buffets, varios bares, centros comerciales, mini-supermercados y varias opciones de entretenimiento "In-situ" lo que con el paso del tiempo genero que los huéspedes ya no tuviesen que salir a los pueblos turísticos en los que se instalaron esas compañías lo que desató una dramática caída en la derrama y en el flujo de efectivo de varias plazas turísticas.
El All Inclusive es una fórmula que funciona a las agencias mayoristas por que en la mayoría de los casos aumenta su comisión promedio por cuarto ocupado vendido, y son estas mismas las que prácticamente obligan a los hoteles a adoptar el concepto, con la frase mágica -"Es el mercado el que lo pide!"- y día tras día mas hoteles aplican la fórmula del costo y su inclusión en su operacion.
Los huéspedes no perciben la necesidad de salir al pueblo o ciudad, todo lo encuentran dentro del hotel, hasta las artesanías y souvenirs pueden ser comprados dentro del hotel.. mientras tanto vemos empresas de tours, restaurantes y bares vacios en muchos destinos, lo que implica que además de que hemos transculturizado a la comunidad anfitrión, les estamos quitando de forma gradual sus ingresos y supervivencia... y aquí es donde empieza a cobrar sentido la cruda frase del maestro Beethoven Herrera, sumado a un tema de trafico, comunicación, manejo de basuras y residuos que serán motivo de otro articulo.
Y entonces, cual es la solución? En mi sentir, la única forma de revertir este embate económico y cultural es entendiendo que cuando llegamos a Roma; somos romanos, por ende cada cosa que ocurra en Roma nos afecta, para bien y para mal... debemos ser agradecidos con los pueblos que nos hospedan y con sus culturas, no intentemos cambiarlos y mucho menos les quitemos de manera forzosa su sustento diario.. permitámosles ser competitivos y que todos nos veamos beneficiados por el flujo del efectivo generado por la actividad turística.
Por último, cambiemos el concepto de Transculturación, por el de la INTERCULTURALIDAD, la cual, está más ligada a la creación de políticas públicas que proponen el buen vivir y el desarrollo local que plantean los gobiernos de muchos países, fomentando el respeto inter-étnico entre los pueblos que comparten un contexto geográfico.
En pocas palabras: Aprendamos a respetar la identidad de nuestros pueblos y destinos habituales de residencia, defendamos su inventario turístico y cobijemos y protejamos su acervo como nuestro. el no hacerlo implica la pérdida del más importante agente motivacional del viaje, y por ende, la subsecuente avanzada del cierre de la curva de muerte como destino en la campana de Gauss del destino turístico en el que habitemos.
Si podemos ser cura, ¿por qué debemos ser cáncer?
Miguel Andres Hernández A
Director Adjunto
Twitter: @miguelandresha