Como muchos de ustedes saben, el mes pasado dejé de trabajar para el CPTM en la Dirección de Turismo de Reuniones, lo cual, como imaginarán, me generó una mezcla de sentimientos: ciclos cumplidos, nuevo Gobierno, satisfacción del deber cumplido, mensajes generosos (de amigos, líderes del sector, colaboradores, ex-colaboradores, empresarios, aliados, ex-jefes), trámites de salida, entrega legal, proyectos nuevos, re-invención, reencuentro con mi familia, etc... y sigo en esa etapa de transición.
Como lo manifesté en diferentes medios sociales y correos a mis compañeros en este viaje, salgo con una enorme gratitud y satisfacción por haber tenido el privilegio de servir a mi país durante tantos años (15 entre SECTUR y el CPTM) en una plataforma institucional cuya marca (México) llevo tatuada en el corazón.
Sin embargo, quisiera enfocarme a describir porque se convirtió esta industria en el motor, en el centro y eje de mi carrera en los últimos años:
1. Es una industria en donde las relaciones ínter-personales y la necesidad de conectar es esencial.- Esta es la primea característica que me viene a la mente cuando me pregunto porque me atrae de tal manera, pues la cantidad de gente profesional, entusiasta, productiva y diversa en su profesión-entorno-nacionalidad que está involucrada en este tema y que he tenido la fortuna de encontrar, es interminable.
2. El "know who" se vuelve más importante que el "know how”, sin embargo, sin el segundo, es decir sin un entendimiento del negocio, del lenguaje y de la industria del turismo de reuniones las conexiones se vuelven efímeras y no se "conecta” de la misma manera, ni se logran relaciones de confianza a largo plazo. Entonces es una industria de gente, sí, pero de alianzas, amistades y conversaciones útiles, profundas y fundamentadas.
3. La historia del turismo en México, que para bien o para mal ha estado basada en la atracción de visitantes en forma masiva de placer (aquí no profundizaré, dado que se requeriría de un libro entero para entender o explicar el modelo de enclave-mayoreo-todo incluido), hizo evidente por muchos años, la necesidad de desarrollar y atraer a un flujo de turistas menos relacionado con las temporadas vacacionales, menos elástico a tarifas baratas y más rentable para los destinos. De ahí que encontramos en esta actividad un nicho que institucionalmente no se había atendido, y por lo tanto, había un mundo de cosas que hacer por México.
4. Al principio porque mi trabajo me lo exigía y después por convencimiento y desarrollo profesional, decidí certificarme para entender mejor, desde adentro, un negocio que si bien nosotros como Gobierno (CPTM) sólo tratábamos como facilitadores, tiene su especialización y no se puede tratar como cualquier sector del turismo. Primero convencimos al CIC (Convention Industry Council) de hacer un examen del CMP (Certified Meeting Professional) en México y en esa primera generación, participé junto con varios colegas de la industria. Convencido de que el CMP es una credencial horizontal obligada para todo aquel que se dedica a este mercado, convencí a otros miembros del Consejo a tomarlo y terminé haciendo también el CMM (Certification in Meeting Management) estratégico, en cuya tesis final propuse la creación de una Unidad Estratégica de Negocios del CPTM en Washington, proyecto que me "compraron" las autoridades que entraron en la administración pasada, haciéndose una realidad.
5. Al empezarme a ganar la confianza (ya certificado) de los actores internacionales de la industria, como interlocutor para México, me invitaron a formar parte de varios cuerpos directivos para que esta región del mundo estuviera representada. Después de haber sido Presidente del Capítulo Norteamérica de ICCA, me postulé para miembro del “Board” y los miembros Mexicanos, Canadienses y Americanos votaron por mí para representarlos ya casi por 6 años (vale la pena comentar que dos mexicanos me habían antecedido en esa mesa directiva, su fundador Moises Schuster y Don Fernando Betanzos, quien en mis inicios como funcionario, me introdujo al mundo de ICCA); así, después fui miembro del Consejo de DMAI, del CMP (ocupando la silla internacional) y del Consejo de la Fundación de PCMA. Ser parte de los tomadores de decisiones de estas importantes organizaciones, ser testigo de las tendencias, retos y oportunidades de las mismas; y convivir con esa gran cantidad de líderes, no ha podido más que afianzar en mí, la confianza y el orgullo de pertenencia.
6. Para cerrar este artículo, dejé precisamente eso, la familia de la industria de reuniones. Trabajar con los organizadores de plataformas comerciales para su éxito (MPM, Mexico Showcase, ICOMEX y Expo Meetings México) lanzadas por visionarios emprendedores ha sido increíble; participar y ver nacer y desarrollarse a los Capítulos en México de MPI, SITE, ICCA, HSMAI, GBTA, PCMA; colaborar con AMPROFEC, AMEREF, PCO Meetings México y los destinos (ANDOC...AMDEM) me fue muy satisfactorio; promover con hoteleros, DMC´s, operadores, funcionarios públicos de los tres niveles en las ferias internacionales especializadas ha sido un gusto y un verdadero placer. Es cierto que varios integrantes de esta familia participan en más de una de estas organizaciones, es cierto que a veces nos hablamos demasiado a nosotros mismos, es cierto que no hemos podido trascender a niveles de decisión altos en algunas esferas, pero también es cierto que hay un enorme grupo de profesionales, que (cada quien desde su trinchera), han hecho y seguirán haciendo que esta industria sea uno de los pilares del desarrollo futuro de nuestro México.
Casi al finalizar mi gestión como funcionario a cargo de la promoción del turismo de reuniones, pudimos, con el gran apoyo de CESTUR, demostrar (en un estudio con metodología probada, realizado por un despacho de prestigio internacional y cuyo modelo fue diseñado desde la Organización Mundial de Turismo OMT) el impacto que en la derrama, los empleos y el desarrollo económico de México tiene nuestro TURISMO DE REUNIONES.
Gracias a todos, va por México!
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