Hace 34 años visite por primera vez el Centro de Convenciones de Acapulco (CCA), para la época era un recinto moderno, lleno de luz y de espectáculo, recuerdo que en aquel entonces iniciaba el gobierno de López Portillo y se decía que Carmen Romano de López Portillo había ordenado que el recinto fuera de primer nivel. Recuerdo que en aquel lugar se presentaba un espectáculo de mariachi por la noche, que se podía cenar en restaurantes que recordaban la tradición del Café Tacuba de la ciudad de México. En el teatro se presentaban espectáculos de talla internacional e incluso se transmitían desde ese lugar programas de televisión que mostraban a México y al mundo las maravillas de nuestro país. La idea de crear el Centro de Convenciones fue, sin lugar a dudas, innovador. Proyecto encabezado por Miguel Alemán Valdés, quien con una visión de vanguardia negoció con el entonces presidente Luís Echeverría la construcción de un Centro de Convenciones en Acapulco para traer eventos y congresos a nuestro país, el primero fue el congreso regional de la Sociedad Americana de Agencias de Viaje (ASTA, por sus siglas en inglés). Mostrar a los agentes de viajes nuestra belleza natural y los atractivos turísticos era el objetivo de Alemán Valdés, quien creía que con dicha promoción México se posicionaría en el concierto de naciones como una potencia turística. La iniciativa en su momento fue exitosa, incluso hubo algunos, como Manuel Fraga Iribarne, que tomaron como ejemplo “El Tianguis” para reproducirlo en España, así fue que nació FITUR Madrid, que hoy es la segunda feria internacional más importante del mundo. Desafortunadamente el Tianguis Turístico de México, que se ha realizado hasta este 2011 en Acapulco, no creció y no pudo consolidarse en  ser la feria de turismo más importante de América Latina, su formato se fue agotando y sólo se quedo en un evento de promoción de productos mexicanos para mayoristas internacionales, en su mayoría provenientes de Estados Unidos y de Canadá. Según cifras dadas a conocer por el Director Adjunto del Consejo de Promoción Turística de México, Rodolfo López Negrete, en la última edición del “Tianguis 2011”, participaron 403 empresas en 384 salones de negocios y más de dos mil 400 vendedores y expositores, lo que representa un incremento respecto al año pasado. Por lo que se refiere a empresas compradoras el incremento fue del 11 por ciento y el de compradores fue de 7.4 por ciento. En la que participaron casi mil compradores y altos ejecutivos con capacidad en la toma de decisiones. En esta edición XXXVI del multicitado Tianguis, el 63 por ciento de los participantes fueron touroperadores mayoristas y sólo el 16 por ciento fueron agentes de viajes minoristas. López Negrete también indicó que participaron 23 países, destacando el número de participantes europeos que se incremento en 148 por ciento, mientras que América Latina se incremento en un 55 por ciento  y Asia  participó con un 500 por ciento más. Los porcentajes son  impresionantes, pero no específicos, toda vez que no se explica el número real de participantes en ejercicios anteriores y en el último. Lo que sí sabemos es que a pesar de los esfuerzos por internacionalizar el evento, esto no ha sido posible, incluso en la época de Rodolfo Elizondo participaron Guatemala y algunos otros países de América Central a los cuales solo los vimos en una ocasión. El Tianguis Turístico con el tiempo se fue transformando en un evento de relaciones públicas, más que en un centro de negociaciones, ya que las mismas se inician con mucha antelación a través de plataformas tecnológicas que permiten la interacción entre negociadores del sector. Año con año, desde hace más de 10 años se escuchaban voces pidiendo cambios sustantivos en el evento, incluso hubo ocasiones en que se pensó que con solo una “manita de gato” al recinto sería suficiente para rescatar la tradicional fiesta. Cabe recordar que para 2009, el Gobierno del Estado de Guerrero anunció el cierre definitivo del Centro de Convenciones por razones económicas que afectaban el presupuesto estatal y por considerarlo inoperante. En aquel momento el entonces Gobernador Zeferino Torre Blanca dijo a los medios de comunicación que el CCA representaba 2 millones de pesos, de gasto mensuales para el Gobierno Estatal. En medio de la confusión, tan solo 24 horas después del anuncio del cierre, se convocó a la prensa para informar que se reabría el recinto ferial y que sería grupo CAABSA quien ganaba la licitación para reconstruir el complejo parcialmente en dos años y operarlo durante quince años. Asimismo, el grupo ganador se comprometió a realizar una  inversión de 40 millones de dólares para construir 22 salones destinados a congresos y convenciones con alta tecnología, así como cerca de tres mil cajones de estacionamiento. Lo cual hasta la fecha no ha sucedido. Los arreglos y restauraciones han sido menores. Hoy tenemos un CCA que huele a humedad, que tiene goteras en sus salones y teatro, que mantiene en condiciones por demás deplorables sus baños, que no cuenta con salidas de emergencia seguras, ni bien ubicadas; en resumen es un recinto viejo y que no ofrece comodidades. En contraste los precios que se paga por metro cuadrado en el área de exposiciones asciende a poco más de mil 500 dólares, con lo que hay destinos que llegan a pagar hasta 60 mil dólares, sin contar el montaje, los traslados, la folletería, el hospedaje y lo souvenirs. Además a estos inconvenientes económicos, hay que sumarle que los hoteles de Acapulco y nos referimos a la Zona Dorada principalmente, están deteriorados y son muy caros en relación al costo beneficio. Hay algunos hoteles que en más de 20 años no han sido renovados. Y como si esto fuera poco, Acapulco no cuenta con buena conectividad aérea nacional e internacional, la mayor parte de los vendedores deben de hacer una escala en la ciudad de México para poder llegar a su destino final. De manera adicional, los prestadores de servicios alternos (restaurantes, taxistas, guías turísticos), al tener un evento cautivo, aprovechaban la semana del Tianguis para subir precios y abusar de los convencionistas, con lo que fueron desanimando aún más a los asistentes. Todo esto es resultado de la poca visión que han tenido los empresarios acapulqueños y sus autoridades de gobierno para fortalecer en todos los aspectos a un destino turístico que fue ejemplo a seguir en los años 50´s y 60´s del siglo pasado y que no supo renovarse. Otro “negrito en el arroz” es la carretera, la Autopista del Sol, que lejos de convertirse en un eficiente punto de encuentro, resulta una peligrosa, cara y tardada opción de viaje. Siempre está en reparación y es poco segura. Hoy la decisión de volver itinerante el evento debería de ser un llamado a la reflexión para los acapulqueños y sus autoridades. La decisión se había postergado desde hace muchos años, quizás, como señalan algunas voces, no es el mejor momento para hacerlo, pero sin lugar a dudas era necesario y urgente si queremos mostrar al mundo que tenemos capacidades para ofertar turismo de reuniones, de negocios, de aventura, cultural o simplemente sol y playa. Sirva esta decisión de Gloria Guevara y de la Presidencia de la República para dar oportunidad a los que han apostado por México y la competitividad. Ejemplos hay muchos en todo el país, por nombrar algunos ahí esta Querétaro, Mazatlán, San Luis Potosí y la propia Ciudad de México que han estado trabajando para fortalecer su nicho de turismo de reuniones. El Tianguis Turístico es patrimonio de todo México, no de un solo destino.