En esta tercera y última parte hablaré de todo lo que experimenta el peregrino a lo largo de este recorrido. Como mencioné anteriormente, el Camino en su recorrido por España inicia en Roncesvalles y termina en Santiago de Compostela. Y la experiencia inicia desde el primer amanecer en Roncesvalles y con los primeros kilómetros recorridos a pie. De ahí en adelante, todo se resume en una constante enseñanza a través de la aventura.

Los primeros paisajes que aparecen son algunas montañas y bosques, así como los viñedos de la Rioja. Pamplona es la primera gran ciudad que se cruza en el Camino.

Posteriormente, se pasa por el albergue San Juan de la Soberana Orden de Malta, antes de subir el Alto del Perdón, montaña donde la subida conlleva un acto de reflexión sobre nuestras vidas.

Después vienen varios días de transitar por paisajes llenos de flores de diversos tamaños y formas, así como los más impresionantes monasterios, iglesias y templos, muchos de ellos vestigios de los caballeros templarios. Aquí se cruzan pueblos con construcciones de tipo medieval muy interesantes, como Puente de la Reina y Estella, donde a las afueras de este pueblo se encuentra el monasterio de Irache, con su famosa Fuente del Vino, donde los peregrinos pueden abastecerse gratuitamente de esta bebida. La siguiente gran ciudad que encontramos es Logroño, famoso entre otras cosas, por su casco viejo de la ciudad.

Después se camina varios días pasando por lugares interesantes, entre ellos Santo Domingo de la Calzada, para posteriormente llegar a la ciudad de Burgos, famosa por su castillo medieval en pleno centro, su catedral y el paseo del Espolón. Nueva región, por lo tanto nueva gastronomía y nuevos vinos.

Enseguida viene la parte más pesada, ya que se transita por la región más caliente y árida, cruzando mares de trigo amarillo. Entre los puntos más interesantes de esta región está la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en Castrojerís, el Rollo Gótico en Boadilla del Camino y el convento de Santa María del Camino, hasta llegar a la ciudad de León, más allá de la mitad del Camino y donde destaca su imponente catedral, así como el museo de San Marcos, hoy convertido en un hotel de lujo.

Desde ahí hasta el final, las condiciones psicológicas cambian. Será tal vez por que ya se superó lo más difícil o porque después de 20 días de caminar, ya se le toma mucho más gusto al Camino. Aquí comienzan las grandes experiencias, la convivencia multinacional, la amistad con gente de diversos países, las pláticas profundas y donde lo más simple y lo más rústico es lo más grande, como tirarse a la sombra de un árbol. Incluso muchos peregrinos en esta parte, tienen visiones y revelaciones de acciones o proyectos que realizarán en el futuro.

Los paisajes y atractivos siguen cambiando constantemente, desde tener una cena de lujo en una cueva medieval, hasta tomar un café en el albergue templario de Manjarín.

Un lugar interesante es la población de Astorga, con su majestuosa catedral y su palacio de Gaudí. Este poblado es una de las paradas previas antes de llegar a La Cruz de Fierro, uno de los lugares más significativos del Camino. En esta zona se transita por pueblos casi fantasmas, donde existen alrededor de 50 casas y solo 7 habitantes, este es el caso de Foncebadón y Riego de Ambrós, donde en un bar llamado la Cantina, el tendero nos habló de que el Camino de Santiago sigue la Vía Láctea y de un lugar energético a la salida del pueblo, en un pequeño bosque de castaños. Esta región nos despide con uno de los más impresionantes atractivos, el Castillo del Temple en Ponferrada, un impresionante castillo medieval que se encuentra en excelente estado y el cual está permitido visitar y conocer sus más escondidos rincones.

Finalmente, se llega a la región de Galicia, que da la bienvenida con una de las etapas más difíciles: el ascenso a O’Cebreiro, que es la entrada a la región donde se encuentran los bosques más tupidos y verdes de todo el Camino. Bosques que parecen sacados de un cuento y que marcan la ruta final hacia Santiago de Compostela. Nuevamente, aquí nos topamos con otra gastronomía totalmente diferente a base de pescados y mariscos y vino blanco, conocido como albariño. Entre los platillos más reconocidos está el Pulpo de Mélide, en el famoso restaurante Exequiel y el rodaballo, un pescado delicioso de las costas de Galicia.

Dos días después, se cumple el objetivo, llegar a Santiago de Compostela, a donde hay que llegar antes de las 12:00 del día, para llegar a la misa dedicada a los peregrinos, además, claro de hacer el ritual de la mano en la columna, el abrazo a la figura de Santiago y reencontrarse con muchos otros peregrinos que ese mismo día llegaron al destino.

Nada se compara a hacer una experiencia de este tipo, la gastronomía, los vinos, los monasterios, la cultura, la historia, los viñedos y los bosques mágicos, los peregrinos y las historias de cada uno, la magia, los alucines, las visiones y revelaciones y todo ello en un solo lugar, en un recorrido de alrededor de treinta días. Al final, les puedo contar mil historias, pero lo más interesante es que cada quien, cada turista o cada peregrino, vive su propio Camino de Santiago… todo ello lo puedo resumir en una sola frase: sin duda, la mejor experiencia que he tenido.

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