Para estas fechas de Semana Santa y Pascua, no hablaré de turismo de reuniones, pero si del que desde mi punto de vista es el mejor producto turístico del mundo: El Camino de Santiago.

¿Por dónde comenzar a describir tan fantástica experiencia? Por el principio seguramente, pero hay tanto que contar …

Para empezar vale la pena describir qué es el Camino de Santiago. Este es un recorrido que inició como peregrinación religiosa hace aproximadamente mil años. La tradición de hacer este recorrido se ha mantenido fiel al concepto original, claro en la medida de lo posible y hoy representa una gran alternativa turística.

Aunque el Camino original inicia en Europa Central, el trayecto con mayor infraestructura el que cruza el norte de España de este a oeste, desde la frontera con Francia en los Pirineos hasta llegar a Santiago de Compostela y continuar hasta Finisterre, ambas poblaciones en la provincia de Galicia. El recorrido puede hacerse en tres modalidades: a pie, en bicicleta y a caballo, aunque cabe mencionar que la tercera es muy complicada, justamente por la logística que requiere el caballo. En cuanto a la bicicleta, sin duda es una manera muy rápida de hacer el Camino, particularmente para aquellos que tienen poco tiempo, pero la realidad es que hacerlo en bicicleta hace que el peregrino se pierda mucho de lo atractivo de esta gran experiencia. Sin duda, para vivir al máximo esta gran experiencia, hay que hacerlo a pie, claro si es que se tiene el tiempo, la mentalidad y la condición física para ello.

Pero ¿dónde radica la magia del Camino? ¿Es una cuestión religiosa? ¿es una introspección del ser? O ¿es simplemente un recorrido turístico? Es un poco de todo, pero lo más increíble es que la experiencia es tan fantástica, que esa pregunta difícilmente se contesta. La mayoría de los que lo hemos realizado simplemente sentimos, en algún momento de nuestra vida, que deberíamos hacerlo sin una razón en particular.

Si deciden hacerlo a pie, este recorrido puede llevarles de 30 a 35 días, caminando un promedio de entre 18 y 24 kilómetros por día, lo que nos da poco menos de 800 kilómetros de recorrido total. Suena complicado, pero la realidad es que una vez que uno se encuentra ahí, los kilómetros caminados se disfrutan uno a uno, así como las experiencias que se viven día con día.

Sin duda, el mayor atractivo de este recorrido no es la parte histórica, ni la cultural ni la gastronómica y tal vez tampoco lo sea la espiritual, desde mi punto de vista, el mayor atractivo es la convivencia multinacional que ahí se da. Gente no solo de diversas nacionalidades, sino también de todas las edades, religiones , maneras de pensar, costumbres alimenticias, pensamiento, ideologías políticas y demás. Lo interesante es que todos tienen un motivo diferente para estar en el camino, pero todos tienen un fin en común, que es hacer el camino, completarlo y vivir una experiencia única, tal vez la experiencia de su vida o que por lo menos marque su vida para siempre.

Hasta aquí las generalidades de este gran producto. El detalle del mismo lo encontrarán en mis próximos artículos de los martes por Turespacio y ahí se podrán dar cuenta de por qué El Camino de Santiago es el mejor producto turístico del mundo.

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