Las historias de vampiros, famosas en todo el mundo, estarían próximas a pasar de la ficción a la realidad. No hay que temer por la aparición de extraños seres en las noches, sino que el tema está relacionado con el mundo del turismo. Ocurre que en Rumania se han dado cuenta de que la popularidad de los vampiros y su inspirador, el Conde Drácula, no ha sido nunca bien aprovechada para atraer visitantes al país. De este modo, la Federación Rumana del Turismo ha anunciado que va a promover especialmente a la región de Transilvania, el escenario de la clásica historia de Bram Stoker, Drácula.
La idea es promocionar el destino como un lugar intrigante a partir de la imagen de Drácula.
Durante mucho tiempo ha habido críticas al turismo de Rumania por no saber trabajar correctamente sus estrategias de marketing relacionadas con los vampiros, como sí ocurre por ejemplo en Escocia con el Monstruo del Lago Ness, o en Estados Unidos con Las Brujas de Salem, en Massachusets, y el fenómeno OVNI de Roswell, Nuevo México.
Ahora las autoridades de Transilvania, a través de una propuesta elaborada por el alcalde de Targu Mures -una de las principales ciudades de la región-, lanzaron un proyecto turístico basado en la figura de Drácula y en el halo misterioso de Transilvania. Héroe nacional, Vlad Tepes, nacido en la región de Transilvania como Vlad Draculea, fue Príncipe de Valaquia -al sur de Rumania- y un auténtico prócer nacional, ya que luchó contra la expansión del Imperio Otomano, que quería ocupar y castigar a su país. De hecho, en los años 70 el líder comunista rumano Nicolae Ceausescu declaró a Tepes Héroe de la Nación. Sin embargo, la fama de Drácula surge de la novela homónima del escritor irlandés Bram Stoker, que presenta al héroe rumano como un personaje tenebroso, sádico y que bebe sangre humana. La leyenda dice que Vlad Tepes bebía la sangre de sus enemigos. Si bien puede decirse que el accionar de Tepes fue violento, la Edad Media tuvo esta característica.
El problema de explotar la imagen de Drácula para atraer a los turistas tuvo momentos de dudas en la población rumana. El dilema pasaba porque para la nación Tepes fue un prócer que luchó para defender a su país, mientras que en el mito de Drácula es un ser sanguinario y oscuro. De prosperar el nuevo proyecto, Tepes volvería a ayudar a Rumania, esta vez atrayendo turistas que impulsarán la economía.