Podría escribir el tiempo que fuese necesario acerca de los beneficios que se obtienen con el Desarrollo de Producto Turístico (DPT) en un Destino, pero me centraré en destacar el que considero tiene mayor importancia.
De manera inicial, es importante enfatizar en que hablar de Destino Turístico es hablar de “Marca Turística”, misma que buscará ser recordada ante su público. Y para cumplir dicho objetivo, el arte y la cultura son elementos fundamentales.
Para un mejor entendimiento del tema, es necesario definir, y lo haré desde mi experiencia, ¿qué es el DPT?:
Lo defino, como la gestión de nuevos proyectos que integran elementos culturales de un destino como: historia, tradiciones, costumbres, gastronomía, indumentaria, y todo aquello que enmarca su identidad.
Su aplicación se lleva a la práctica de manera idónea, mediante las diferentes disciplinas artísticas y el trabajo en equipo con prestadores de servicios turísticos, gobierno y toda aquella instancia involucrada en el sector; debido a que el DPT puede ser presentado ante diferentes públicos (grupos, turista individual y/o local).
La diferencia en comparación con las presentaciones artísticas que comúnmente se dan a conocer en los actos sociales, radica en que éste involucraa los participantes, convirtiéndolos en el centro de una experiencia viva.
Esto me da pie a reafirmar que el DPT funge como una estrategia diferente y efectiva para mostrar quién es el destino, mediante la venta de emociones. Logrando así, un mayor nivel de recordación ante quien lo conoce.
Y lo anteriormente expuesto, me lleva a la conclusión de que el ser humano es emocional por naturaleza y como tal, al verse envuelto en nuevas sensaciones se identifica. Por lo que, no olvidemos que…para recordar un destino es necesario vivirlo.
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