El turismo de reuniones crece en popularidad. Cada vez son más los destinos, compañías hoteleras, empresarios, políticos, municipios y estados de la república que le apuestan a esta especialidad del turismo.

En los últimos 10 años, esta actividad se ha desarrollado sorprendentemente en nuestro país y en toda América Latina, gracias a que los gobiernos han entendido la importancia y los beneficios que el turismo de reuniones puede generar a los destinos turísticos.

Son muchas las bondades que esta especialidad ofrece, no solo a la oferta turística de cada plaza, sino a la misma comunidad receptora. Estos beneficios se agrupan en cinco grandes rubros que son:

1.- Estacionalidad: Muchos destinos mexicanos sufren el problema de las temporadas altas y bajas de turismo. Cabe mencionar que en los destinos de playa, son mayores los periodos de temporadas bajas que los de alta. Para las ciudades funciona diferente, ya que los centros financieros, comerciales e industriales tienen una alta ocupación de lunes a jueves y muy baja las noches de viernes, sábado y domingo. En las ciudades turísticas es exactamente los contrario, con llenos en fin de semana y bajas ocupaciones entre semana. El turismo de reuniones ofrece la posibilidad de llenar estos espacios, ya que todo el año se llevan acabo eventos de diferentes especialidades.

2.- Gasto promedio: Este es probablemente el beneficio más atractivo para quienes invierten en turismo de reuniones. El asistente a un congreso, convención,  exposición o incentivos gasta de 3 a 7 veces más que el turista de placer. Esto se explica muy fácilmente por diversos factores, entre los que destaca que el visitante de reuniones viaja con gastos financiados por su empresa, mientras que el de placer lo hace con recursos propios. A eso le podemos sumar que el visitante de reuniones por lo general ocupa habitaciones sencillas, come en los mejores restaurantes de la plaza, hace una serie de gastos adicionales como tintorería, teléfono, minibar, centro de negocios, salones de reuniones, taxis de sitio y muchos más, que el visitante de placer rara vez ocupa.

3.- Estadía: El promedio de estadía en México es menor a dos noches por cada visita. En turismo de reuniones, los eventos duran entre dos y cuatro noches. Además, muchos visitantes a un congreso o convención aprovechan el evento para visitar algunos sitios adicionales, es lo que se conoce como viajes de pre o post congreso o convención, con lo que la estadía promedio de los eventos se incrementa.

4.- Multiplicador de los esfuerzos promocionales: Los eventos se han convertido en el mejor promotor de los destinos turísticos. Un congresista o convencionista que haya tenido una grata experiencia en algún destino turístico, se convertirá en automático en un gran promotor del mismo. No podemos olvidar que destinos como Mérida o Veracruz hoy reciben mucho turismo de placer de visitantes, que en algún momento conocieron estos destinos gracias a un congreso o una convención.

5.- Dinamizador de la economía regional: Los eventos requieren de una serie de servicios para llevarse a cabo. Servicios como traducción simultanea, traslados terrestres, edecanes, banquetes y muchos otros que no pueden ser contratados en la ciudad de origen de quien genere el evento. Estos servicios deben ser contratados en el destino sede, lo que genera una gran derrama económica para las ciudades que reciben eventos.

Con estos argumentos, queda más me claro el porqué tanto empresarios como políticos, han puesto la mirada en esta interesante especialidad del turismo.