Todos en algún momento de la vida hemos pensado en viajar a un lugar tan remoto que nadie pueda encontrarnos, ya sea para aléjanos un poco de la monotonía o simplemente dar un respiro a nuestro cuerpo; es por eso que en esta ocasión les hablaremos un poco de ese lugar que tanto deseamos pero que aun no conocemos y que estamos seguros que existe y obvio esta aquí, en nuestro planeta. Se trata de un pequeño pueblo pesquero canadiense que está ofreciendo a los viajeros la combinación perfecta entre belleza natural, la inspiración artística y el servicio; su nombre es la isla de Fogo, y es un yacimiento de roca casi sin árboles que se encuentra ubicado noreste de Terranova, es una isla canadiense tan remota que tiene su propia zona horaria; es decir, 1,5 horas antes de la hora estándar del este. La isla cuenta con una extensión aproximada de 148 kilómetros cuadrados, es el hogar de 11 pueblos o asentamientos que no rebasan los tres mil habitantes, todos ubicados a lo largo de kilómetros de costa rocosa del Océano Atlántico Norte. En otras palabras, el lugar ofrece infinitas fuentes de inspiración para visitantes, así como una sensación de escape para los viajeros de hoy en día, que más que nunca están buscando la tranquilidad que necesitan por su estilo de vida. En esta isla se desarrolla un proyecto para impulsar el turismo mundial, se trata de un nuevo hotel que se encuentra en su ultima etapa de construcción, esta es la iniciativa mas ambiciosa de la isla, creada por Zita Cobb, un residente de la isla que ganó millones en la industria de la tecnología, y que junto con su hermano Tony crearon la fundación sin fines de lucro “Shorefast.” Teniendo como objetivo preservar el pasado de la isla de Fogo, integrándola en un futuro basado en el turismo y las artes. Junto al hotel, la fundación ha financiado la construcción de cuatro estudios para artistas, con un programa de residencia para invitados de todo el mundo. Entre las rocas, a sólo unos pasos del mar, se está terminando de construir un hotel de 42.000 metros cuadrados, contará con 29 habitaciones de lujo y un restaurante con un chef de primera clase, obviamente también incluirá con un lujoso spa en la azotea además de una biblioteca, un cine que proyecta películas canadienses, galería de arte; todo esto totalmente gratis para los habitantes de la isla. Además, contará con un estricto apego a una filosofía ecológica, con paneles solares, coches eléctricos para uso de los huéspedes y una decoración de inspiración local y de origen. Las tarifas se espera que costará alrededor de cuatrocientos y quinientos dólares la noche, dirigido a una clientela de lujo en busca de un destino de bajo perfil inmersa en la cultura, tradición y belleza natural. Este programa se inició en 2010 y se espera esté concluido diciembre de este año. Según los cálculos de Cobb, el hostal recibirá 3.000 personas al año y las ganancias que se generen serán reinvertidas en la comunidad. Y aunque es demasiado pronto para decir si eso va a suceder, el proyecto ya ha contribuido a generar un montón de rumores y curiosidad sobre esta isla.