La relajante Cascada de Cusárare en Chihuahua

21 Ago La relajante Cascada de Cusárare en Chihuahua

La Cascada de Cusárare es una caída permanente de 30 m, considerada una de las cascadas más bonitas de México. Se forma a partir del arroyo con el mismo nombre y está rodeada de un bosque de pinos, se encuentra a unos tres kilómetros de la carretera, siendo parte de la sierra Tarahumara. Cusárare viene del Rarámuri y significa “Las aguilillas”.

Son extraordinariamente bellas las caídas de agua en la sierra. La orografía especial de montes y cañadas hacen que las corrientes formen espectáculos naturales que son realmente agradables a los sentidos. De ello tenemos varias muestras en Guachochi, cada una especial y de singular belleza. Hacer el recorrido a pie es altamente recomendable para disfrutar plenamente del paisaje cubierto de pinos.

Ubicada a aproximadamente unos 25 km al sureste de la ciudad de Creel, Chihuaha, y a 2 km de la misión y comunidad con el mismo nombre. Para llegar puede tomarse el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico (CHEPE) a Creel o bien la carretera de Chihuahua a Creel, luego tomar el camino de Creel a Guachochi y al final hay que caminar una vereda de 2 a 3 km (hay muchos tours desde Creel que hacen el recorrido).

Aún cuando puede verse todo el año, la mejor temporada para verla es de julio a septiembre, cuando el caudal tiene la mayor cantidad de agua. La cascada ofrece un espectáculo mágico, encantador y relajante, con una caída de treinta metros tipo catarata que agrada a la vista, al oído y a todos los sentidos.

Recomendaciones

Para llegar a la cascada es necesario hacer una suave caminata de aproximadamente 20 minutos de terreno plano, es decir; 2.8 kilómetros de una bellísima vereda junto al río, para lo cual es necesario vestir y calzar cómodamente. No olvidar la cámara fotográfica, porque la vista es impresionante.

Además, en el poblado de Cusárare, puede visitar su antigua misión, construida en 1752 por los evangelizadores jesuitas con el nombre de los Santos Cinco Señores de Cusárare, los cuales son: San José, San Joaquín, María, Santa Ana y el Niño Jesús. Asimismo se puede visitar el Museo Loyola, que alberga en sus cuatro salas una colección de 40 lienzos de autor anónimo, donde narran la vida de María, Jesús y algunos santos; son obras de caballete devueltas a la comunidad y rescatadas de misiones que algún día existieron en los alrededores de la Sierra Tarahumara.

El museo se encuentra en una pequeña iglesia construida cerca de 1733, en la cual fueron descubiertas 12 grandes pinturas de la vida de María. Éstas fueron removidas cuando la iglesia necesitó grandes reparaciones en 1987. Ahora, a más de 30 años después, estas pinturas fueron completamente restauradas por profesionales europeos y ya han sido regresadas a sus dueños, los indios tarahumaras del Norte de México. Se ha construido un nuevo museo para exhibir las pinturas, ubicado enseguida de la iglesia. Fue erigido por manos tarahumaras que usaron piedras, adobe y modelaron las vigas con hachas. Este museo aloja pinturas de los siglos XVI, XVII y XVIII, y son un verdadero arte sacro.

cascada de cusárare

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