El Rey del Rock'n'Roll murió el 16 de agosto de 1977, y para principios de los 80, Graceland (Mansión de Elvis Presley) se había convertido en una carga para sus albaceas, que enfrentaron altos impuestos a la herencia. Contadores y banqueros querían vender la casa, pero Priscilla Presley, ex esposa de Presley, pensó que abrirla al turismo podría resolver los problemas financieros y al mismo tiempo mantener vivo el legado de Elvis. Aseguró una inversión de 500.000 dólares y visitó otras atracciones turísticas — el Castillo de Hearst, la casa de Will Rogers, hasta Disneylandia — en busca de inspiración.
Graceland abrió el 7 de junio de 1982. "No teníamos idea si venían 30 personas ese primer día, o 300, o 3.000. Afortunadamente fue la última cifra", dijo Jack Soden, director ejecutivo de Elvis Presley Enterprises, que ayudó a Priscilla Presley con su plan.
Vendieron los 3.024 boletos disponibles ese primer día y nunca cayeron por debajo de esa cifra. El éxito de Graceland generó un negocio mundial de comercialización y licencia que mantuvo fuerte la leyenda de Elvis mientras generaba ingresos por 32 millones de dólares al año. Y el flujo de turistas se ha mantenido estable, con un promedio de 500.000 visitantes por año a la mansión y área de exhibición al otro lado de la calle, según Soden.