Uno de los retos más importantes relativos a la promoción y comercialización de un nuevo destino en el mercado de reuniones internacional, tiene que ver sin duda con las barreras culturales y el lenguaje de negocios que exige esta industria. Mientras que en el turismo tradicional de placer, las diferencias en las tradiciones, culturas y formas de vida son la esencia de la experiencia del viaje y lo que provoca la curiosidad e impulsa la decisión; en el turismo de reuniones, que se acerca más a la mercadotecnia industrial, el impacto es diferente. Sin embargo, la globalización y la búsqueda por mercados internacionales no tiene vuelta para atrás y lo que habrá que hacer es adaptarse de volada y acercarnos tratando de construir puentes que suavicen las diferencias que puedan ser obstáculos para el negocio y mantengan las que enriquecen le vivencia multicultural. Cada vez, los equipos directivos en las más importantes empresas son multinacionales, los clientes están en todo el mundo, los proveedores pueden estar trabajando desde una computadora en la India o en una oficina en Venezuela y da igual, pues ya que los entregables en tiempo real no difieren en calidad u oportunidad; por lo que insisto en que no queda más que irnos acercando entre diferentes grupos culturales-étnicos o religiosos.
No queda duda que existen diferencias importantes en temas como la jerarquía vs la autoridad, el individualismo vs trabajo en equipo, o la forma en que compite nuestra vida personal con la profesional. El concepto del tiempo varía tremendamente de la cultura Latinoamericana de la norteamericana, para no ir más lejos, y basta sostener una comida de negocios en diferentes latitudes del mismo continente para darnos cuenta de ello. Por supuesto, existen retos más grandes que otros en esto de la multiculturalidad en la industria pero, por ejemplo, las leyes y su aplicabilidad en contratos pueden ser un obstáculo insalvable, si este es mal manejado; o también esta forma que tenemos en Latinoamérica de darle vuelta a las respuestas en lugar de dar certeza con una interlocución más directa y sin rodeos a cualquier solicitud o cuestionamiento. La convivencia con personas de diferente género varía también de cultura en cultura (quizá los ejemplos más drásticos están en Asia ó el Medio Oriente), así como también en cuanto al tratamiento inter-generacional pues existen culturas en donde las personas de edad son tratadas con más respeto que en otras (el apretón de manos, el saludo de beso, el tutear ó no, son ejemplos más triviales pero que pueden romper ó energizar una relación de negocios).
Para tratar estos temas, existen herramientas y expertos en la industria de reuniones internacionales que hacen más fácil esta tarea de “globalizar” nuestro lenguaje de negocios. La organización MPI (Meeting Professionals International) tiene en su página de internet un sencillísimo diagnóstico digital que te permite saber en qué esquina del triángulo de Lewis nos encontramos: si somos multi-activos (sociales, circulares, medio ambiguos en las respuestas como los Latinoamericanos); ó si somos lineales (individualistas, competitivos, sensibles al impacto físico como los norteamericanos); o bien reactivos (y obsesivos con la perfección como los asiáticos). También hay excelentes facilitadores y organizaciones más globales que otras como ICCA, SITE y IAPCO por mencionar algunas. Paradójicamente, en todos estos análisis, se confirma que el lenguaje (idioma) es el menor de los obstáculos, no en balde dicen que “los Estados Unidos e Inglaterra son dos países divididos por un idioma común” y que decir de nuestras diferencias en el español tan diferentemente utilizado en países hermanos de Sudamérica y España misma.
En fin, la reflexión vale la pena, simplemente para que por medio del estudio del comportamiento de los clientes, el análisis del proceso de toma de decisión de los organizadores y las certificaciones profesionales globales nos acerquemos tendiendo puentes por medio de este lenguaje universal de la industria de reuniones. El negocio de las convenciones, congresos y exposiciones internacionales es la máxima expresión de la interacción cara a cara, directa entre profesionales con diferentes bagajes. Por todo lo anterior, y al entender que ya no hay fracciones de la humanidad más distantes que otras, no queda duda que nuestro éxito ó sobrevivencia dependerán de cómo nos respetamos y nos entendemos unos a otros.
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