
Polonia es un país ubicado al oeste de la Europa central.
No hay duda de que es un país con muchos lugares que valen la pena ser visitados y de donde provienen grandes personalidades como Carol Wojtyla.
Esta vez nos enfocaremos a una de las principales atracciones que por ningún motivo podrías perderte sobretodo por ser algo muy peculiar, histórico y llamativo.
Las famosas minas de sal de Polonia son un museo de arte e historia todo a base de este mineral.
Wieliczka y Bochnia, son dos minas que datan del siglo XIII.
En antaño la sal se usaba como conservador, ya que no existían los refrigeradores.
Este lugar es un bello recinto de estatuas esculpidas en las rocas de sal y diferentes expresiones artísticas realizadas con el mismo ingrediente, incluso los candelabros del lugar están confeccionados con ello.
Bochnia tiene 4,5 kilómetros de extensión por 480 metros de profundidad divididos en 16 niveles, mientras que Wieliczka, que ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, posee una profundidad de 327 metros y una extensión de 300 kilómetros, considerada una de las minas más antiguas del mundo y la cual que sigue produciendo sal, lleva el sobrenombre de “ La catedral subterránea de la sal de Polonia”.
A pesar de los años y de la historia por la que han pasado estas minas como la ocupación comunista de Polonia en donde rompieron estatuas de más de 500 años, estos peculiares museos sobreviven y reciben a los viajeros que gustan del arte poco convencional.
En muchas de las paredes están escritas firmas y dedicatorias de personajes famosos e históricos. Desde Nicolás Copérnico, Johann Wolfgang von Goethe,Alexander von Humboldt hasta los más pegados a nuestra actualidad como Bill Clinton o Juan Pablo II.

La visita guiada dura tres horas y estate listo para internar a una profundidad de 135 metros bajo tierra.
Durante el recorrido disfrutarás de innumerables esculturas y altares de sal, como la réplica del cuadro de Leonardo Da Vinci, La última cena, hecho en un relieve. Cámaras y capillas excavadas en la sal, un lago subterráneo de aproximadamente de 300 gramos de sal por litro, exposiciones que ilustran la historia de la minería de la sal y una sala en la que se puede escuchar música de Chopin. Como dato curioso, las galerías laberínticas de las minas inspiraron al escritor polaco Bolesław Prus varias escenas de su novela histórica Faraón (1895).
Un maravilloso lugar en donde disfrutarás no solo del arte si no también de la creatividad de los mineros que dejan en libertad para expresarse a través de las esculturas, las diferentes historias de ellos y de la mina que durante tantos años ha ido escribiendo su diario del tiempo.