Conocí a Agustín Arroyo en 1998 la Secretaría de Turismo del Distrito Federal. En ese entonces él era el Director General de Promoción y en escasos seis meses se convirtió en Secretario de Turismo del DF, durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas y posteriormente con Rosario Robles. Quiero decir que además de un gran jefe, Agustín fue un gran amigo y un gran maestro para muchos de nosotros. Tenía un amplio conocimiento de la geografía, historia y cultura de México, la política, la economía y conocía a detalle diversas especialidades del turismo.

Como Secretario, llamaba la atención la sencillez con la que se conducía ya que era enemigo del protocolo y shows políticos que son muy comunes entre Secretarios, Gobernadores y funcionarios en general. De hecho, cada vez que tenía que dar un discurso, simplemente tomaba el micrófono, se autopresentaba y comenzaba su plática siempre con un esquema sencillo, respetuoso de su audiencia y claro en sus palabras e ideas. Así mismo, una o dos veces por semana recorría los nueve pisos de la Secretaría de turismo para sentarse con las diferentes áreas a ver cómo iba el desarrollo de los proyectos. Vale la pena mencionar que conocía el nombre y función de las 200 personas que ahí trabajaban. Ese era el estilo sencillo de Agustín.

Una gran enseñanza que tuve de él fue el manejo de situaciones difíciles en la política pero siempre anteponiendo al turismo por encima de los intereses políticos. Solo para ponerlos en contexto les recuerdo que en ese momento, el Gobierno del Distrito Federal estaba enfrentado al entonces Secretario de Turismo Oscar Espinoza lo cual hacía muy difícil y tensa la relación entre las instituciones de turismo del D.F. y Federal. Cuando la situación se encontraba en uno de los momentos más álgidos, recuerdo que Agustín me mencionó que finalmente esa sería una situación pasajera y que yo debería de trabajar en conjunto con mi contraparte en Sectur Federal, situación que debo confesar no me era del todo agradable. Sin embargo, seguí sus consejos y establecí contacto con mi contraparte en Sectur quien curiosamente me dijo lo mismo que Agustín, que los problemas eran un tema pasajero y que independientemente de cuestiones políticas, nosotros seguiríamos trabajando en turismo por años. Esa persona era Eduardo Chaillo con quien después formé una gran amistad y juntos desarrollamos muchas acciones para el turismo de reuniones en México.

Asimismo recuerdo como Agustín nos motivaba a seguir adelante con la promoción de la Ciudad de México cuando esta era el campo de batalla de la guerra de las televisoras ya que en esa época, los canales 7 y 13 anteriormente de Imevisión se estaban privatizando y por lo mismo competían ferozmente con Televisa con diversos temas, entre ellos, los programas amarillistas que hablaban muy mal de la capital del país. En ese incesante cúmulo de malas noticias, Agustín nos dirigió para hacer un bombardeo de buenas noticias de la Ciudad de México y fue así que se conocieron datos relevantes de la Ciudad como que es la que tiene el mayor número de museos en el mundo, la cuarta ciudad con más teatros, que la mitad del territorio del D.F. son bosques y áreas rurales y muchos datos más que hoy son del dominio público. Sin duda fue el trabajo de Agustín lo que le dio la fuerza a la Secretaría de Turismo del D.F. para convertirla en la más fuerte de las Secretarías de Turismo Estatales del país.

Más allá de ello, Agustín fue un gran promotor de la gastronomía mexicana y del turismo de aventura y naturaleza. En cuanto a la gastronomía, lideró varios esfuerzos para posicionarla, fue maestro en el Claustro de Sor Juana y  conjuntó a los restauranteros del Centro Histórico de la capital para desarrollar de manera conjunta festivales gastronómicos, acciones promocionales y capacitación. En cuanto al turismo de aventura y naturaleza fue uno de los impulsores para la creación de la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura y Ecoturismo (AMTAVE) y posteriormente fue presidente de la misma. Asimismo, desarrollo el primer pabellón de turismo ecológico y de aventura en Tianguis Turístico, idea que después fue acertadamente desarrollada por Tradex para desarrollar un evento propio de esta especialidad.

De igual manera, cada 16 se septiembre reunía a su familia en un hotel en Reforma para ver el desfile militar y para el Bicentenario hizo extensiva esta invitación a todos sus amigos. En lo personal, puedo decir que además de un gran amigo, fueron él y Gabriel Cabello a través de quienes conocí a Mónica mi esposa en un Tianguis Turístico.

Estas son solo algunas de las acciones que caracterizaban a Agustín Arroyo, un gran amigo, un gran jefe, un gran maestro pero ante todo un gran mexicano, descanse en paz Agustín Arroyo.