Manolita, historias de sabor: La importancia de llamarse Sixto, aunque sea guajolote
Al hombre le parecieron extrañas las palabras de su mujer; pero sobre todo, lo que menos entendía, eran tantas amabilidades. María se distinguía por ser afectuosa pero ruda, aquel día parecía otra. Por fin, Don Jesús se atrevió a preguntar cuando su mujer se disponía a servir el postre. -¿María, tiene usted algo que decirme? -preguntó intrigado el hombre- porque ...











