Visitado por aficionados a la ufología, por admiradores de las culturas prehispánicas, por curiosos y por aquellos que buscan restablecer su salud, Tepoztlán es uno de los principales atractivos del Estado de Morelos.
Elegido por tlahuicas de filiación xochimilca, Tepoztlán se fundó en el año 843 Antes de Cristo, cuando nace Ce Acatl Topitzin Quetzalcoatl. Lugar mágico por su historia y geografía, la cordillera Tepozteca muestra formaciones geológicas caprichosas únicas en el mundo.
En lo alto del cerro del Tepozteco, se rendía culto al dios Ometochtli-Tepoztecatl, dios del pulque asociado a la fertilidad y al viento. Dicha construcción data del 1150 y 1350 D.C. y formaba parte de la ciudad prehispánica de Tepoztlán.
En el valle donde hoy se ubica el templo y ex -convento de La Natividad, considerado patrimonio cultural de la humanidad, se erigía un templo cuyo basamento pudo haber servido para sostener la edificación dominica que fue construida en el 1555.
El recinto conventual cuenta con un gran atrio, una capilla abierta, donde se evangelizaba a los indígenas, cuatro capillas pozas, un templo y un convento. La fachada de tipo plateresco, narra la natividad de María acompañada por Fray Domingo de Guzmán, fundador de la orden Dominica y por Catalina de Siena.
Durante la visita al convento y templo de la Natividad es recomendable sentarse frente al la fachada y observar el trabajo realizado por los indígenas tepoztecas, los ángeles y figuras humanas, son pequeñas con relación a los dibujos europeos lo cual se debe a la concepción que del cuerpo humano tenían los indígenas.
En 1857 el convento dejó de funcionar como recinto religioso, fue entonces que fungió como cuartel de las tropas francesas y posteriormente albergó a zapatistas y constitucionalistas. Hoy el exconvento es conservado como centro cultural con vocación comunitaria.
Si usted decide visitar el convento, observe con cuidado los frescos que aun se conservan y visite lo que en otros tiempos fue el ante comedor o mejor conocido como la sala de profundis, sitio donde se rezaba el salmo 129. La orden dominica, se representa con un perro guardián, en México y particularmente en Tepoztlán el perro europeo fue sustituido por un xolotl-xcuintle, que es el perro mexicano.
El segundo piso del convento ofrece una vista privilegiada de la cordillera tepozteca, desde lo alto se puede observar el drenaje del convento y mas adelante la historia del recinto se complementa con el museo de sitio.
De Tepoztlan, son los Chinelos vocablo que puede derivar del nahuatl y que significa movimiento de cadera, a estos personajes se les encuentra en las diferentes fiestas y ferias tradicionales de Tepoztlan.
Desde el pueblo, se observa la grandeza del Tepozteco, que en silencio nos invita a desafiarlo, son poco mas de dos kilómetros los que se recorrerán si se desea llegar a la cumbre y tener un encuentro con el dios Ometlochtli, tras el recorrido las tensiones, disgustos, malos humores y enfados van quedando en el camino, se dice que concluido el recorrido el alma queda en paz.
En la cumbre el visitante algunos días del año es premiado con un chubasco que lo refresca y lo hace sentir cerca de las nubes, pero el encuentro con la naturaleza y el pasado no termina ahí, un grupo de tejones es resguardado en la zona arqueológica y alimentado por los visitantes.
En fin de semana, Tepoztlán se viste de gala con un mercado de artesanías en la calle principal, un sin número de restaurantes ofrecen comida mexicana y en la calle las mujeres venden picaditas e itacates acompañados de pipián y como si esto fuera poco, la pulquería del pueblo es famosa por el Padre Nuestro que recita el don Juan quien ofrece curados de guayaba, de fresa, de avena, de grosella y tamarindo.
Pero si usted es un observador de paisajes y amigo de la naturaleza, no hay mejor lugar que la Posada del Tepozteco, galardonada con el distintivo Tesoros de Morelos, el hotel de 20 habitaciones y un restaurante de comida mexicana, ofrece al visitante una vista privilegiada del Valle de Tepoztlán de frente se observa en toda su magnitud el ex -convento y templo de La Natividad.
A un costado del edificio la monumental pared del Tepozteco, se erige resguardando a este pueblo mágico de México.
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Tepoztlán es uno de mis lugares favoritos, no hay mejor lugar para hacer ejercicio subiendo el tepozteco(seguido de algún perrito), y después almorzar las delicias del lugar, cerrando con una tarde visitando sus otros atractivos.