El convento agustino de San Pablo es una de las principales obras arquitectónicas realizadas en el siglo XVI en la Nueva España. La construcción de este enorme monasterio y de la laguna artificial duró nueve años bajo la supervisión de Fray Diego de Chávez, sobrino de Pedro de Alvarado, quien inauguró solemnemente el conjunto el jueves de Corpus de 1559.
Excelentemente conservado, se accede al fortificado monasterio por una elegante portada renacentista que exalta los rasgos indígenas y se abre a un interior muy amplio con claustros, jardines y celdas. La planta del templo es de cruz latina, con bóvedas góticas en el crucero y la nave. Desgraciadamente los retablos de madera de cedro rojo se perdieron por completo en el incendio de 1814. Pero no fue un accidente, el presbítero José Antonio Torres prendió fuego al templo y a parte del convento cuando supo que en su interior se encontraba Agustín de Iturbide.
En la parte baja del exconvento funciona un museo de cuatro salas con objetos prehispánicos y coloniales, así como pintura y escultura religiosa de los siglos XVII y XVIII. Cuenta con auditorio, venta de publicaciones, reproducciones y discos.
Fuente: http://www.gtoexperience.mx





