En destinos tan competitivos a nivel internacional como Cancún y la Riviera Maya, el éxito “operativo” en una reunión, incentivo, congreso o convención “verde” (es decir, una reunión donde se lleven a cabo actividades, prácticas y medidas sustentables) depende sin lugar a dudas de alcanzar una operación nítida, abierta, medible, francamente orientada a la sustentabilidad pero también priorizando en el profesionalismo y el alto nivel de servicio, buscando además llenar toda expectativa a pesar de los candados que el propio apelativo “verde” le genera en forma implícita.
Dicha afirmación da para reflexionar, aún cuando los destinos turísticos mencionados tienen muy probablemente los mejores niveles de servicio de América. La razón: En la práctica de “Green Meetings”, como en todo segmento de mercado en crecimiento y consolidación, abundan los contrasentidos, la renuencia, los conflictos y lo que podría denominarse una “bipolaridad” de percepción por parte de diferentes sectores.
Al día de hoy, la industria internacional de reuniones “verdes” carece de un consenso final en cuanto a sus estándares generales. Los estándares de APEX (The Accepted Practices Exchange) y ASTM (The American Society for Testing and Materials) están estancados desde hace más de un año, mientras que la asociación líder, el Green Meetings Industry Council, prioriza la capacitación y aglutino de los actores del segmento, descartando, al menos de momento, la certificación o acreditación de empresas, instituciones o personas calificados ó acreditados para el tema, como hacen otras organizaciones del turismo de reuniones.
En contrasentido, los eruditos en temas de sustentabilidad, reforestación, conservación y responsabilidad social, no están involucrados en forma directa con la operación de “Green Meetings” pero sí en el tipo de prácticas que en dichas reuniones deben llevarse a cabo, “aconsejan” (imperativamente) la utilización de proyectos, fundaciones y organizaciones plena y totalmente acreditadas y certificadas para cualquier actividad sustentable incluida en el programa de un evento, por simple integridad y con la firme idea de evitar el llamado “green washing”, uso engañoso de la comercialización o promoción que ciertas compañías hacen al promover sus productos o servicios como “respetuosos del medio ambiente” pero que en realidad son meramente forma y no tienen un fondo sólido.
Por si fuera poco, el poco entendimiento masivo sobre los “eventos sustentables” da un peso desproporcionado al elemento ambiental, ignorando u olvidando que la parte social y económica son igual de importantes.
Resumiendo, ante la falta de unanimidad oficial internacional sobre el cómo realizar prácticas sustentables en reuniones y ante la confusión creada por expertos y charlatanes emitiendo opiniones y aseveraciones sobre un tema que pocos dominan, el segmento de reuniones “verdes” sigue adelante, operativamente hablando, gracias a esfuerzos locales y regionales que ponen orden en donde más se necesita. Como en algunos países europeos y Costa Rica, en México diversos esfuerzos mantienen en una línea el segmento que, per-se, magnificará su importancia año con año.
La iniciativa, por ejemplo, de Joaquín Armenta de SECTUR, creando un manual para este tipo de eventos (con la valiosísima asesoría de Eduardo Yarto y Jesús Aparicio) ha sido vital para que el gremio en general se inicie en el entendimiento, contexto, significado, elementos integradores y operatividad de los “Green Meetings”. Afortunadamente, para la aplicación de prácticas sustentables en el turismo de reuniones, el sentido común tiene más importancia de lo que pensamos y, casi sin saberlo, estamos rodeados de alternativas, formas, medios y actos que nos permiten llevarlas a cabo. Al final, parece claro que el “matiz del verde” no es tan importante como la “esencia” del mismo.
En Quintana Roo, existen un sinnúmero de iniciativas “sustentables” que nos brindan elementos para desarrollar y operar este tipo de eventos, sin sacrificar los niveles de servicio de los mismos. Un gran número de hoteles ostentan certificaciones emitidas por Earth Check, Green Globe y Biodiverse, además de la Certificación Ambiental Turística de la PROFEPA y la de un proyecto denominado MARTI (Mesoamerican Reef Tourism Initiative). Incluso, el complejo Mayakoba, ubicado a diez minutos de Playa del Carmen, ganó hace unos días el premio Ulises, otorgado por la Organización Mundial de Turismo, por sus aportaciones al Turismo Sustentable.
A la par, decenas de empresas, instituciones y fundaciones ofrecen alternativas para implementar acciones que permitan alcanzar el éxito definitivo en reuniones, convenciones, congresos o incentivos “verdes”. En la segunda parte de esta aportación, compartiré con ustedes algunas de esas alternativas que hacen de Cancún y la Riviera Maya, hoy por hoy, destinos ideales para la operación de “Green Meetings”.






Excelente análisis Jorge y gracias por la mención.